9.
Dormida una y otra vez vuelvo a despertar. Contemplo con seguridad tu rostro, carita de felicidad que traspongo soñando por soñar. Sintiendo y sin sentido, equivocada y confundida, ciegamente envuelta en tu mirada. No nací para andar jugando, pero segura estoy de que hasta el más grande pudo caer. Sólo sirvo para sonreírte, pequeña princesa que estremece mi alma. Cultivando algo que al infinito me llevó, suspiro por dejarme llevar así, sin más, necesidad de notar la libertad por mis venas, sentirme volando por el horizonte..
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